Moclinejo es uno de esos pueblecitos blancos de las colinas detrás de Málaga por los que se pasa de largo sin darse cuenta, y precisamente eso lo hace especial. Está en la zona vinícola de la Axarquía, rodeado de bancales con cepas que trepan por las laderas. Aquí la vida gira en torno al vino, la calma y las vistas, y aun así la costa y la ciudad de Málaga quedan cerca.
Vivir entre viñedos
El pueblo es pequeño y abarcable, con calles estrechas, muros blancos y una plazuela agradable junto a la iglesia. El entorno lo marcan los viñedos, donde se cultiva la uva del famoso moscatel dulce y se seca hasta convertirse en pasa. En los bares del pueblo pruebas ese vino como corresponde, con algo sencillo de picar. Es un sitio para bajar el ritmo y vivir la Andalucía rural de verdad.
El ritmo del año es el ritmo de la vid. A finales de verano los bancales se llenan de vendimia, y en las laderas alrededor del pueblo aparecen los paseros donde la uva se convierte en pasa. Es una manera de trabajar la tierra que apenas ha cambiado, y verla de cerca es uno de los placeres discretos de alojarse aquí.

Los alrededores
Pese a la calma, en Moclinejo no estás lejos de nada. Málaga, con sus museos, su puerto y su playa urbana, queda a poco menos de media hora, y la costa de Rincón de la Victoria se alcanza igual de rápido. También el resto de la Axarquía, con Vélez-Málaga y los pueblos blancos de montaña, está al alcance. Quien disfrute caminando encuentra en las colinas de alrededor senderos de sobra con vistas amplias.
Las carreteras de aquí arriba son estrechas y con curvas, y eso forma parte del atractivo. Casi cualquier salida del pueblo se convierte en una pequeña excursión, con una vista tras alguna de las curvas por la que merece parar.
Los pueblos vecinos están lo bastante cerca como para encadenarlos en una mañana. Almáchar y El Borge, ambos conocidos por sus pasas, quedan a pocos kilómetros, y la carretera entre ellos va alta por las laderas con el valle cayendo a un lado. Es de esos trayectos para los que calculas media hora y de los que vuelves tres horas después.
Comer y día a día
Aquí se come sencillo y honesto: guisos, carne a la brasa, aceite de oliva de la zona y lo que haya ese día. El pueblo tiene lo básico, y para una compra grande bajas a la costa o vas a Vélez-Málaga. Eso forma parte del trato en un pueblo de este tamaño, y para la mayoría de los huéspedes es un precio pequeño por la calma que trae consigo.

Qué ver y consejos
El mayor encanto de Moclinejo es el propio pueblo y el paisaje que lo rodea. Ven en otoño, cuando se celebra la vendimia con una fiesta en la que el mosto nuevo corre en abundancia. La aldea cercana de El Valdés merece una visita, y los viñedos son preciosos para recorrer en coche o a pie. Prueba el vino dulce local, disfruta de la calma y usa el pueblo como base para la comarca y la ciudad.
La primavera y el otoño son las épocas más agradables para los senderos; en pleno verano el interior aprieta, aunque a esta altura refresca bien por la noche.
Como el pueblo es pequeño y rural, el coche resulta cómodo aquí para la compra y para las salidas. Te lo organizamos con mucho gusto. Consulta nuestra página sobre alquiler de coches.
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